viernes, 16 de octubre de 2015

PLUCO, MI PERRO


Pluco, 1 semana de su llegada.

POR:  Mariana Sahuantitla López
A mi padre, le regalaron un cachorro de apenas un mes de nacido, pensó que la mejor idea era llevarlo a casa y cuidarlo ahí, pero no se imagino que mi madre se enojaría por este “regalito”. 
Mi papá, para convencer a mi mamá de que el perro se quedara, nos explico que la dueña pensaba echar a los perritos a la calle si no encontraba un hogar para ellos, pues en su casa no había demasiado espacio para criar a todos. 
Por tal de que el cachorro se quedara, mi papá propuso que el perrito solo se quedaría una semana, pues él lo regalaría a una de mis tías, aunque a decir verdad, esa semana nunca llego pues el cachorro aun sigue viviendo en casa. 
Al principio el perrito era algo miedoso y tranquilo, pero al paso de una semana tomo confianza y su comportamiento cambio por completo. 
Mi padre decidió ponerme como responsable del cuidado de Pluco, así que, yo tenía que cubrir todas las necesidades de él. 
Al principio, cuidarlo era demasiado sencillo, pero como ya les dije el cachorro tomo demasiada confianza, y se descontrolo por completo. Pluco se volvió un perro demasiado destructor, todo en absoluto todo mordía sin importarle nada. 
Recuerdo que un día, aguarde al perro en el cuarto de mis papás, pues habían llegado visitas.
Todo transcurría de lo más normal, cuando escuche gritar a mi madre, salí corriendo a su cuarto, pues era obvio que ese grito era por el perro. 
Cuando llegue ¡oh sorpresa!, el perro había mordió su correa y la rompió hasta que logro soltarse, hizo un desastre horroroso, había tirado una caja de libros, que mordisqueo por completo y también los meo, tiro una bolsa de ropa que también mordió, destendío la cama de mis papás, mordió unos juguetes y para rematar mordisqueo un zapato de mi padre; cuando vio todo ese desastre me causo mucha risa, pues como un cachorro había hecho tal desastre en tan solo 1 hora, pero cuando vi a mi mamá deje de reírme y lo único que quería era salir corriendo, por supuesto ella me regaño demasiado, y como se imaginaran yo tuve que limpiar todo el tiradero que había ocasionado mi perro. 
Toda mí tarde y parte de la media noche la ocupe para limpiar el cuarto de mis padres, tuve que tirar la mayoría de los libros, los juguetes y el zapato de mi papá, también tuve que lavar toda la ropa y las sabanas de la cama, ese día fue muy laborioso para mí. 
Si yo les contara todas las veces que el perro me hizo limpiar la casa porque siempre lograba romper la cadena y escapar para hacer desastre nunca terminaría. En la actualidad, Pluco ya es un perro “tranquilo”, no la verdad no, aunque ya le bajo a su desastre, quizás sea porque le hemos alejado todo tipo de materiales que pueda mordisquear, pero aun a pesar de eso siempre encuentra algo que morder y romper. 
A pesar de todas estos trabajos de limpieza, Pluco es mi perro favorito, porque no creo que exista un perro tan desastroso como él, que siempre que sabe que hizo algo malo te pone una carita tierna “de yo fui”. 

Pluco en la actualidad.




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