jueves, 1 de septiembre de 2016

Trabajo de Besos

Vanesa Duran Osorno Es muy común encontrar al menos una pareja de novios en las escuelas, pero es inusual que obtengas un trabajo en el interior de la escuela y es más raro aún el trabajo que me toca desempeñar. En los viejos tiempos en los que el noviazgo estaba visto como algo impropio y que mandaban a las señoritas a estudiar separadas de los varones era muy frecuente que las parejas pusieran el pretexto de "voy a estudiar la biblioteca" para reunirse sin preocupaciones. Pero cuando todo se empezó a ver con más normalidad y se comenzó a permitir todo, las parejas de la biblioteca se comenzaron a extinguir. Hasta hoy. Últimamente he estado escasa de dinero. Entonces fui con el director del instituto, le pedí autorización para dejarme vender algo dentro de la escuela. Y aunque su respuesta fue negativa me sugirió ir a preguntarle a la bibliotecaria. Y cuando llegué, ésta me dijo que todos los trabajos estaban ocupados, menos uno; y llamando al muchacho que estaba sentado leyendo nos hizo la propuesta. Al principio nos sorprendimos, él y yo no nos conocíamos pero por mutuo acuerdo y por la necesidad económica (y de otras cosas) que ambos teníamos, decidimos aceptar. La situación era muy simple: él era un chico listo y muy sabio, pero tímido en potencia; y yo era una chica lista y extrovertida, pero no quería a ninguno de los chicos que se me acercaban; yo sólo quería a ese chico tímido que leía a Sherlock Holmes. Y el destino decidió juntarnos en ese trabajo. El trabajo era el más sencillo de todos: simplemente teníamos que besarnos en los pasillos de la biblioteca. En las escuelas es común ver muchas cosas: parejas, romance, estudio y amistades. Pero es raro que te proporcionen trabajo en la escuela, es más raro que te toque desempeñar ese trabajo con el chico que te gusta (y que a pesar de ser extrovertida no te atrevas a decírselo); pero nunca en la vida te pagarán por besarte en la biblioteca.
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