jueves, 1 de septiembre de 2016

Te pago por platicar

Kenya

Un día común o al menos para mí lo era, me dirigía a la parada del autobús saliendo de la escuela, después de unos minutos, vi venir el autobús, realice la parada y como siempre venia lleno, unos semáforos más tarde, pude sentarme junto a una señora de unos 65 o 70 años aproximadamente. Al estar ya acomodada en mi lugar me dispuse a sacar mi libro para entretenerme; unos segundos antes de abrir la página la señora tomo mi mano y me detuvo, levante la vista y la mire se presentó diciendo su nombre, fui cortes, le extendí mi mano al mismo tiempo en el que mencionaba mi nombre. 

Fue entonces cuando escuche su petición. -Quisiera pagarte por platicar- como cualquier otro hubiera hecho en ese momento quede confundida, le pregunte sobre que quería hablar y ella me respondió cualquier cosa, lo que se te ocurra no quiero dormirme, estoy próxima a bajar. La idea me pareció bastante alocada pero últimamente me ha hecho falta dinero, por lo que sin pensarlo más me puse a contar algunas cosas de mi vida, le hacía también una serie de preguntas, al inicio fue un poco incómodo pero la charla se fue dando y sin darnos cuenta nos acercamos a su destino más rápido de lo esperado, entonces ella saco su cartera, tomo mi mano y puso una serie de billetes, me dio las gracias 
y se fue. Ahora cada día cuando subo al camión observo a todos los pasajeros a ver si ella se encuentra hay, pero no he tenido la dicha de encontrarla a ella o a otra persona tan generosa que ofrezca ese tipo de trabajo.
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