jueves, 1 de septiembre de 2016

Gritame, por favor.

Irbing Alberto Espinoza Cruz 

Su noviazgo era doloso y tormentoso. Cada vez que salían al cine, restaurante, café, o a alguna plaza siempre era lo mismo; una pelea, llantos y gritos. Pasaron juntos más de dos años y era una relación insufrible que ya no se podía mantener en pie. Después de un tiempo de que la relación terminó, él se sentía solo y su alma rota que en las noches en su maldita soledad solo pensaba en una cosa, “grítame de nuevo, por favor”.


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