viernes, 18 de septiembre de 2015

CUENTO

El cuarto estaba oscuro, las ventanas abiertas y el aire azotaba  fuertemente las cortinas, había pasado algo terrible.
Ella, después de lo sucedido se sentó en un rincón, su cara empapada en lágrimas era tapada por su par de manos sucias y llenas de sangre.
La sangre que estaba derramada en el  piso de madera le pertenecía a su bebé
Que había sido producto de una violación por parte de su hermano. Ella solo tenía catorce años.
Esa noche el bebé había nacido; era una hermosa niña de tés blanca. Carolina dió a luz sola. Gritaba y tiraba toda cosa que se encontrara en su camino, finalmente se introdujo al sanitario y se bajo rápidamente su pantalón. Sentada ya en la tasa empezó a pujar con todas sus  fuerzas arañando las paredes alternas que la rodeaban. El bebé todo mojado empezó a llorar, su madre no aguanto más, tomó un palo y le tiró fuertes golpes por todo su cuerpo, en especial en su cabeza, la tasa llena de sangre y con un producto (...)

Alin GUAdalupe Vargas Pérez
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