jueves, 18 de septiembre de 2014

Aquella vez

Por J. Gabcris

Todavía recuerdo aquellos alcatraces que hacían combinación con la casa aquella casa, en aquel día en el que aquellas personas me propusieron aquellas cosas que en aquella ocasión me parecía imposible, ¿qué nadie nunca te diga que no?, vayas estupideces que se dicen en estos días. Ya lo grité en esa ocasión, entré y no sé porqué, por la chica de las medias de rayitas, pero luego me puse a platicar con el señor del saco de pana. 

No sé cómo comenzamos a platicar. Mi primera percepción de ellos era que tenían vestimentas un poco raras, me recordaban a esos molestos religiosos que por las mañanas de los domingos, por ahí de las 8:30, cuando me interrumpían el sueño. Dado que me cayeron bien los tipos, dado que las medias de rayitas seguían por ahí poniéndome atención acudí a la "conferencia central”, volví el sábado por la noche, recuerdo los granizos caer en ese almacén en donde se hizo la conferencia, recuerdo como sonaban aquellos granizos en aquel techo hecho de láminas de mal y cartón. 

Ya no había ni señoritas, ni jóvenes, pero las personas combinaban bien con los alcatraces de aquella jardinera de la casa de aquella calle, jardinera, ¿conferencia? ¿Pero de qué trató la conferencia? Realmente no lo recuerdo, solo recuerdo que aquel sábado de granizada en aquel almacén donde se realizaría aquella conferencia escuché aquella canción, esa que en primaria cantábamos en clase de coro, esa que dice ¡escuchen hermanos la canción de la alegría!
Por lo demás, no me viene mal el saquito de pana con esta barba. 


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