sábado, 3 de noviembre de 2012

Príncipe del barrio

Edgar Iván Olivares Mota

Era noche, estaba en un callejón tétrico donde las sexo servidoras abundaban al por mayor, pasaba por ahí buscando un poco de diversión. Me dicen por todos lados el Príncipe del barrio ya que soy el más rudo del lugar…mujer cual mujer  que pasa ante mis ojos termina entre mi piernas.

He mantenido esa reputación desde hace ya varios años pero con el tiempo así como todo ya no me satisfacía el tener una mujer entre mis sabanas, busque placer tras placer con todas las mujeres posibles pero ni una sola sensación sentía dentro de mi; me confundía, me frustraba. Todo era aburrido que hasta ver cagar a mi novia me parecía más interesante y divertido.

Regrese al callejón pero en esta ocasión no se presento ninguna mujer al lugar, más que un hombre con aspecto ya bastantemente maduro como de unos cincuenta y tantos, pasé justo a su lado y él me dirigió la palabra con una sutileza que jamás había visto; me invito a su cuarto a tomar un trago, estaba tan aburrido que opté por ir con él.

Empezamos a platicar y me contó su vida cuando fue alguna vez un joven, me dijo que su profesión fue ser un actor porno de los años 70´s… si una PROFESIÓN porque así la denominaba él. Me hablo de cada experiencia que tuvo, las veces que lo hizo, conque y cuantas personas se acostó a la vez, las posiciones que probó; cada palabra que salía de su boca me parecía tan placentero… me excitaban de verdad. Termino la velada y regresé a mi aburrido hogar con mi repetitiva novia, tener sexo como otro acto del día y dormir.

Transcurrían los días y siempre iba a ver al viejo, siempre había nuevos anécdotas que me fascinaban y me excitaban, Pronto me di cuenta que lo que me atraía no eran las historias sino de quien provenían, su manera de hablar, cada cosa que tocaban con sus manos, su mirada… todo.

En mi interior sabia que esto era totalmente extraño para mí y mi  entorno social pero como era lo único que me hacia feliz, sabía que bien podría vivir con eso. En fin, todos los días iba a verlo sabiendo que mi única pasión era escucharlo a él.








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