domingo, 14 de octubre de 2012

Edgar Iván Olivares Mota
ANÉCDOTA

En una ocasión me disponía para ir a acampar con varios amigos, al parecer todo marchaba a la perfección... casa de campaña, alimentos, linterna; todo listo!
Nos subimos al carro de un amigo que a simple vista nos daba la sensación de que nos iba a dejar a medio camino, ese fue nuestro mayor miedo... en fin, emprendimos nuestro viaje.
Después de un buen rato viajando sucedió algo que jamas no lo esperábamos, cada quien iba en su rollo platicando durante el trayecto cuando vimos de pronto como una camioneta bastante elegante se le cerro a un auto que iba delante de nosotros, se bajaron dos individuos con armas y tenían el aspecto de matones y bajaron a golpes a las personas que iban dentro del carro, los golpearon hasta dejarlos inmóviles  nuestra gran sorpresa y a la vez una gran estupidez fue que en lugar de huir simplemente nos quedamos observando. Por consiguiente y era de esperarse los dos tipos con armas nos observaron y se dirigieron hacia nosotros, nosotros con un miedo lo único que hicimos fue huir mientras podíamos, mi amigo que iba manejando saco su DRIVE interior sacando le el mejor jugo al auto; pronto pudimos escapar y poder perderos de vista.
Nosotros pensando que todo ya iba a correr con normalidad el asunto, nos cayó otra sorpresa en sima ya que el auto empezó a jalonearse hasta que se detuvo, no se movía para atrás ni para adelante ya que le dimos la carrera de su vida al pobre. Lo único que resto fue hablarle a nuestros padres para que pasaran a recogernos y nos llevaran a nuestras casas; todo termino en un susto, sin una pinta de acampada.
.